27 mar. 2010

A vida é movemento




A vida é movemento, non para. Incluso cando pensamos que non nos movemos, continúa o movemento da vida. Tan pronto estamos arriba, felices e contentos, como baixamos e vivimos as tristezas e infortunios que tamén forman parte dela. É como un bambán... cando estás arriba sabes que non vas estar sempre aí, que non vai durar sempre ese estado, pero cando estás abaixo sabes tamén que chegarás de novo arriba.
A vida é movemento tamén porque non para, trae sorpresas, acontecimentos moitas veces inesperados, sentimentos e vivencias novas... Trae ás veces camiños que podes coller ou non, e outras veces trae bifurcacións no teu propio camiño, que fan que teñas que escoller cara onde tirar. E nunca sabes cando vas chegar a un novo cruce nin o que che espera un pouco máis adiante. Estás na túa cotidianidade e de repente sorpréndeche con algo inesperado, unhas veces alegre e outras triste.
A vida é movemento porque non estás sempre igual, porque cada día é distinto do anterior, incluso facendo as mesmas cousas e estando coa mesma xente, porque botando a vista atrás dámonos conta do camiño recorrido, das cousas vividas, da nosa evolución, das diferentes etapas das nosas vidas, como unhas foron dando paso a outras, como todas forman parte de nós pero como foron todas dándose paso ata chegar á actual, á que vivimos agora, que tamén irá dando paso á seguinte... e todas foron maravillosas, e todas e cada unha delas fixo posible que agora estemos onde estamos, neste lugar.
Debemos ser conscientes disto, e non pretender agarrarnos á inmovilidade, senon abrirnos á vida e ao que nos traia, fluir con ela, porque sexa o que sexa vai ser bo para nós, aínda que nos coste aprecialo nun primeiro momento.

23 mar. 2010

El principito, capítulo XXI. Antoine de Saint-Exupéry



Entonces apareció el zorro:
—¡Buenos días! —dijo el zorro.
—¡Buenos días! —respondió cortésmente el principito que se volvió pero no vio nada.
—Estoy aquí, bajo el manzano —dijo la voz.
—¿Quién eres tú? —preguntó el principito—. ¡Qué bonito eres!
—Soy un zorro —dijo el zorro.
—Ven a jugar conmigo —le propuso el principito—, ¡estoy tan triste!
—No puedo jugar contigo —dijo el zorro—, no estoy domesticado.
—¡Ah, perdón! —dijo el principito. Pero después de una breve reflexión, añadió:
—¿Qué significa "domesticar"?
—Tú no eres de aquí —dijo el zorro— ¿qué buscas?
—Busco a los hombres —le respondió el principito—. ¿Qué significa "domesticar"?
—Los hombres —dijo el zorro— tienen escopetas y cazan. ¡Es muy molesto! Pero también crían gallinas. Es lo único que les interesa. ¿Tú buscas gallinas?
—No —dijo el principito—. Busco amigos. ¿Qué significa "domesticar"? —volvió a preguntar el principito.
—Es una cosa ya olvidada —dijo el zorro—, significa "crear vínculos..."
—¿Crear vínculos?
—Efectivamente, verás —dijo el zorro—. Tú no eres para mí todavía más que un muchachito igual a otros cien mil muchachitos y no te necesito para nada. Tampoco tú tienes necesidad de mí y no soy para ti más que un zorro entre otros cien mil zorros semejantes. Pero si tú me domesticas, entonces tendremos necesidad el uno del otro. Tú serás para mí único en el mundo, yo seré para ti único en el mundo...
—Comienzo a comprender —dijo el principito—. Hay una flor... creo que ella me ha domesticado...
—Es posible —concedió el zorro—, en la Tierra se ven todo tipo de cosas.
—¡Oh, no es en la Tierra! —exclamó el principito.
El zorro pareció intrigado:
—¿En otro planeta?
—Sí.
—¿Hay cazadores en ese planeta?
—No.
—¡Qué interesante! ¿Y gallinas?
—No.
—Nada es perfecto —suspiró el zorro.
Y después volviendo a su idea:
—Mi vida es muy monótona. Cazo gallinas y los hombres me cazan a mí. Todas las gallinas se parecen y todos los hombres son iguales; por consiguiente me aburro un poco. Si tú me domesticas, mi vida estará llena de sol. Conoceré el rumor de unos pasos diferentes a todos los demás. Los otros pasos me hacen esconder bajo la tierra; los tuyos me llamarán fuera de la madriguera como una música. Y además, ¡mira! ¿Ves allá abajo los campos de trigo? Yo no como pan y por lo tanto el trigo es para mí algo inútil. Los campos de trigo no me recuerdan nada y eso me pone triste. ¡Pero tú tienes los cabellos dorados y será algo maravilloso cuando me domestiques! El trigo, que es dorado también, será un recuerdo de ti. Y amaré el ruido del viento en el trigo.
El zorro se calló y miró un buen rato al principito:
—Por favor... domestícame —le dijo.
—Bien quisiera —le respondió el principito pero no tengo mucho tiempo. He de buscar amigos y conocer muchas cosas.
—Sólo se conocen bien las cosas que se domestican —dijo el zorro—. Los hombres ya no tienen tiempo de conocer nada. Lo compran todo hecho en las tiendas. Y como no hay tiendas donde vendan amigos, los hombres no tienen ya amigos. ¡Si quieres un amigo, domestícame!
—¿Qué debo hacer? —preguntó el principito.
—Debes tener mucha paciencia —respondió el zorro—. Te sentarás al principio un poco lejos de mí, así, en el suelo; yo te miraré con el rabillo del ojo y tú no me dirás nada. El lenguaje es fuente de malos entendidos. Pero cada día podrás sentarte un poco más cerca...
El principito volvió al día siguiente.
—Hubiera sido mejor —dijo el zorro— que vinieras a la misma hora. Si vienes, por ejemplo, a las cuatro de la tarde; desde las tres yo empezaría a ser dichoso. Cuanto más avance la hora, más feliz me sentiré. A las cuatro me sentiré agitado e inquieto, descubriré así lo que vale la felicidad. Pero si tú vienes a cualquier hora, nunca sabré cuándo preparar mi corazón... Los ritos son necesarios.
—¿Qué es un rito? —inquirió el principito.
—Es también algo demasiado olvidado —dijo el zorro—. Es lo que hace que un día no se parezca a otro día y que una hora sea diferente a otra. Entre los cazadores, por ejemplo, hay un rito. Los jueves bailan con las muchachas del pueblo. Los jueves entonces son días maravillosos en los que puedo ir de paseo hasta la viña. Si los cazadores no bailaran en día fijo, todos los días se parecerían y yo no tendría vacaciones.
De esta manera el principito domesticó al zorro. Y cuando se fue acercando el día de la partida:
—¡Ah! —dijo el zorro—, lloraré.
—Tuya es la culpa —le dijo el principito—, yo no quería hacerte daño, pero tú has querido que te domestique...
—Ciertamente —dijo el zorro.
—¡Y vas a llorar!, —dijo él principito.
—¡Seguro!
—No ganas nada.
—Gano —dijo el zorro— he ganado a causa del color del trigo.
Y luego añadió:
—Vete a ver las rosas; comprenderás que la tuya es única en el mundo. Volverás a decirme adiós y yo te regalaré un secreto.
El principito se fue a ver las rosas a las que dijo:
—No son nada, ni en nada se parecen a mi rosa. Nadie las ha domesticado ni ustedes han domesticado a nadie. Son como el zorro era antes, que en nada se diferenciaba de otros cien mil zorros. Pero yo le hice mi amigo y ahora es único en el mundo.
Las rosas se sentían molestas oyendo al principito, que continuó diciéndoles:
—Son muy bellas, pero están vacías y nadie daría la vida por ustedes. Cualquiera que las vea podrá creer indudablemente que mí rosa es igual que cualquiera de ustedes. Pero ella se sabe más importante que todas, porque yo la he regado, porque ha sido a ella a la que abrigué con el fanal, porque yo le maté los gusanos (salvo dos o tres que se hicieron mariposas ) y es a ella a la que yo he oído quejarse, alabarse y algunas veces hasta callarse. Porque es mi rosa, en fin.
Y volvió con el zorro.
—Adiós —le dijo.
—Adiós —dijo el zorro—. He aquí mi secreto, que no puede ser más simple : sólo con el corazón se puede ver bien; lo esencial es invisible para los ojos.
—Lo esencial es invisible para los ojos —repitió el principito para acordarse.
—Lo que hace más importante a tu rosa, es el tiempo que tú has perdido con ella.
—Es el tiempo que yo he perdido con ella... —repitió el principito para recordarlo.
—Los hombres han olvidado esta verdad —dijo el zorro—, pero tú no debes olvidarla. Eres responsable para siempre de lo que has domesticado. Tú eres responsable de tu rosa...
—Yo soy responsable de mi rosa... —repitió el principito a fin de recordarlo.

17 mar. 2010

O RESPETO

Respetar significa, en primeiro lugar, recoñecer. Respetar a alguén quere dicir que recoñezo que está aí, que é como é e que é xusto que sexa como é. Iso implica que me respeto a min mesmo de igual modo: respeto que estou aí, que son como son e que é xusto o feito de ser como son.
Se me respeto a min mesmo, e respeto ao outro nese sentido, renuncio a formarme unha imaxe de como deberíamos ser, tanto eu como o outro. Sen esa imaxe previa non existe xuízo sobre o que sería mellor. Ningunha imaxe preconcebida se interpón entre min mesmo e a realidade, tal como esta se manifesta.
Desta maneira, facilítase un segundo elemento, que tamén forma parte do respeto: amo o real, en tanto é precisamente real. Isto significa sobre todo: ámome a min mesmo tal como son; amo ao outro tal como é; e amo a maneira en que somos diferentes.
Logo tamén é posible outro elemento, quizais o máis belo, que tamén forma parte do respeto: alégrome do real tal como se manifesta. Alégrome de min mesmo tal como son; alégrome do outro tal como é; e alégrome das diferencias que existen entre os dous.
Ese respeto garda as distancias. Non penetra no outro e tampouco permite que o outro penetre en min, que impoña algo ou que dispoña de min segundo a súa propia imaxe.
...

"Pensamentos no camiño". Bert Hellinger

14 mar. 2010

Acabo de recibir un correo electrónico dunha amiga que me di que está a súa avoa ingresada e que lle quedan poucas horas de vida. A miña amiga está moi triste, lóxicamente. Como di ela, é un momento emotivo e triste, como todas as despedidas, sobre todo cando se quixo tanto como ela á súa avoa.
Considero que a súa avoa ten moita sorte. Morrer rodeada dos teus, da túa xente, paréceme un privilexio, tendo en conta que é algo polo que todos temos que pasar. Qué máis se pode pedir que deixar esta vida sentindo o cariño e o amor da túa xente? Pasar pola vida e deixar esa pegada de amor nos que a compartiron contigo, que estén ao teu lado acompañándote nese momento de marchar deste mundo paréceme moi bonito, un regalo, o broche final para unha vida. Igual que me parece bonito poder acompañar a un ser querido no momento da súa morte, poder despedirnos desa persoa á que queremos, aínda que sexa sen palabras, estar aí nese instante tan importante, e estar coa conciencia plena do que está sucedendo, vivíndoo dunha forma non traumática, senon con amor, por máis doloroso que poda ser, paréceme unha sorte.
Fai dous anos morreu o pai doutra amiga, dicíame ela que morreu na casa, na súa habitación, e que estaban todos os fillos con el, e que no momento de morrer, cando se deron conta que estaba morrendo, empezaron a despedirse del, e a dicirlle que lle querían moito... qué máis se pode pedir á hora da morte que ter iso?

13 mar. 2010

Sábado pola mañán. O ceo está azul e entra o sol polas ventanas da casa... un día maravilloso.
Hai que deixarse de historias e disfrutar o día que temos, é un día perfecto para facer o que se queira, para estar na casa facendo cousas tranquilamente, para sair dar un paseo polo parque e alimentarse cos primeiros raios de sol, para baixar hasta o centro e meterse no bullicio da cidade, para coller as bicis e dar un paseo nelas... é un día perfecto para facer o que apeteza, calquera cousa menos quedar enganchada nesta enerxía tan paralizante que me envolve e me atrapa.
"O que teña que suceder sucederá, tanto se tes medo como si non". Esta frase dicíallo o maestro a Kwai Chang Caine na serie de televisión Kung Fu. Vénseme moito á cabeza esta frase últimamente, é unha maneira de dicirme a min mesma que non lle de tantas voltas ás cousas, que non analice tanto as posibilidades e incertezas dun futuro que é incontrolable e que non deixa de ser iso, futuro, algo non real, e total, por moitas voltas que se lle de e por moito que nos rompamos a cabeza, o que teña que suceder sucederá. O que existe e é real é o agora, o presente. Está claro que non podemos esquecernos do futuro, as nosas accións do agora poden marcar en certa maneira como vaia ser o presente de mañán, pero o que temos é o agora, o futuro non deixa de ser un soño, algo que non existe e non temos e se pasamos o tempo pensando e vivindo niso, perdemos o tempo do presente, deixamos de disfrutalo, pasamos estos momentos irrepetibles, únicos e que non van volver, coa cabeza posta no irreal. Trátase de vivir a vida, disfrutar o presente ao máximo coa confianza de que o mañán será venturoso, veña como veña. Hai que confiar na vida, abrirnos ao que veña e estar moi presentes no agora, nos que nos rodean, nos que inflúen en nós, nos motivan e nos fan sentir, e disfrutar deles, e considerarnos afortunados por ter xente ao noso redor á que queremos e que nos quere, sentir ese amor que damos e que recibimos, impregnarnos del, e nada máis, o resto virá dado.

8 mar. 2010

Todo pasa y todo queda,
pero lo nuestro es pasar,
pasar haciendo caminos,
caminos sobre la mar.

...

Caminante, son tus huellas
el camino, y nada más;
caminante, no hay camino,
se hace camino al andar.

Al andar se hace camino,
y al volver la vista atrás
se ve la senda que nunca
se ha de volver a pisar.

Caminante, no hay camino,
sino estelas en la mar.

...

Antonio Machado